Atrévete a tambalearte, deja libres los cabos y navega a ultramar...

No estamos solos

¡Hola amigos/as!

De nuevo, tras una temporada ausente, me animo a compartir una reflexión, en forma de breve poema, aquí. Ojalá os ayude en vuestro camino.

Un abrazo!!!


Brilla y se apaga

Las persianas alzaron el vuelo y los prohibido entrar se metieron bajo la cama. Los niños ya no danzaban con armas y los mayores ya no reían en las fotos. Los ciegos vieron, los mudos hablaron y los sordos escucharon. Los que hasta entonces no habían podido andar, salieron de su parálisis y corrieron. Los locos ya no fueron tachados de nada, ni siquiera de cuerdos. Y los cuerdos… algunos huyeron. El mundo comenzó a girar como le vino a su antojo, sin miedo a leyes o a incrédulos.

Sombras

No entiendo de patrias,
de colores nacionales
o banderas.
Tampoco me han gustado nunca las fronteras.

No creo en la superioridad de las razas,
de ninguna.
Me entristece el hambre del sur
y me entristece la falta de entendimiento del norte.

Me hunden las mañanas sin esperanza
y me asfixia el aíre enrarecido de una sociedad
corrupta de egoísmo.
Soy asesino cómplice del “todo va bien”.

Me gustaría no tener nombre,
volar siendo sombra

Razón de ser.

A veces, uno se asquea de su propia vida. De lo que ve y le rodea. Uno es débil y no está hecho para nadar en aguas turbulentas, y no hay nada más turbulento que la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que vive más para el hablar por hablar que para el obrar. Una sociedad que vierte sus habladurías en temas del todo profundos: véase las vestimentas góticas de las hijas del cabecilla de turno, del cabezón inoportuno.

Elegida.

¡Hola a todos y todas! ¡Aquí va mi segunda entrada! ;)

Hoy quiero escribir sobre una injusticia que quién más, quién menos, todos hemos cometido alguna vez. Se trata de la grave falta de no valorar y apreciar en su esplendor máximo nuestra propia vida. Yo mismo innumerables veces, sin ningún problema serio, he cometido el error de no sonreír a cada nuevo amanecer, de no saludar alegre al nuevo día. Para ilustrar mejor lo injusto de este error explicaré mi experiencia personal y así os hablaré de una segunda injusticia: la marginalidad social.

Bienvenida.

¡Hola, hola!

Me llamo Antonio Bernardo, soy estudiante de Filosofía y por fin, gracias a la insistencia de mi hermana, me animo a escribir aquí.

Voy a tratar de utilizar este espacio para compartir mis inquietudes y reflexiones sobre temas relacionados con la solidaridad, la justicia y algunos otros asuntos que puedan ir surgiendo.

Para este estreno he decidido escribir algo sobre el miedo y lanzaros una pregunta: ¿Cómo sería un mundo sin miedo?

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